UNA CRISIS ANUNCIADA



Porqué nos sorprendemos tanto de que estemos en una crisis económica tan grave si ya fue anunciada hace varios años. ¿Qué ha pasado, que hasta que no la hemos tenido encima no nos lo hemos creído?. Pero no nos vamos a referir en esta ocasión a la crisis famosa de la que todos hablamos: que si crisis económica, que si vivimos una crisis de valores,...etc. sino a otra crisis.

Más bien, desde esta editorial, queremos recordar que ya hace mucho tiempo que desde este periódico se está pidiendo un grupo de gente que trabaje en su elaboración de forma desinteresada, es decir, venimos anunciando una crisis.

Y para que a nadie le pille de sorpresa, es importante que nuestros lectores sepan que también la tenemos encima. Preocupa pensar que la edición del periódico pende de un hilo muy fino que en cualquier momento se puede romper.

Por eso, como cuenta Anhalía en ese bonito cuento de la página infantil, la reina enferma, preocupada por su pueblo, busca una sustituta para cuando ella no esté.

En nuestro periódico hay un Taller de Prensa de niños y niñas ilusionados con lo que hacen, pueden ser las pequeñas abejitas que crezcan y hagan crecer este periódico, si no desaparece antes.
Pero hace falta más gente, más puntualidad en la entrega de los artículos, etc. etc.

Al igual que en este cuento, para aprender a elaborar el periódico no hace falta tener grandes cualidades. A la abejita no le importó ser pequeña; tenía otra cualidad: que era muy rápida, y seguro que tenía un gran corazón que le hacía seguir a su reina, convertirse en su aprendiz para seguir trabajando por su pueblo.

Todos podemos ser aprendices y todos tenemos alguna cualidad; a lo mejor no lo sabemos y si ofrecemos nuestra ayuda llegamos a descubrirla.


Como decía Einstein «no pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo», «la creatividad nace de la angustia como el día de la noche oscura», «la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia»; «callar en la crisis es exaltar el conformismo, en vez de esto, trabajemos duro», como la abejita.




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